Resulta reconfortante ver cómo nuestro presidente se toma tan en serio la salud del planeta... justo después de subirse a un helicóptero Super Puma para ahorrarse el terrible tráfico de Madrid, enlazar con un Falcon privado hacia Barcelona y desplegar una caravana de diez vehículos oficiales para escuchar rock alternativo en la zona VIP. Mientras el ciudadano de a pie se enfrenta a la culpa climática, a las tasas por emisiones de carbono y a la sutil sugerencia de cambiar el avión por un tren de doce horas para "salvar el mañana", los líderes demuestran que la emergencia ecológica es una batalla dura, extenuante y, sobre todo, muy ruidosa si te toca detrás del escenario del Primavera Sound. Es el hermoso arte de la resiliencia verde: la contaminación solo cotiza en la atmósfera si el billete lo pagas de tu propio bolsillo. #Hipocrita