En la base aérea de Engels en Rusia sonó una alarma de ataque aéreo. Estamos esperando más información.
Ucrania golpea Kursk con el tercer ataque a un aeródromo en territorio ruso en dos días.
Putin reúne a su Consejo de Seguridad tras quedar patente que Kiev amenaza objetivos a gran distancia del frente.
Un ataque con drones causó este martes un incendio en un aeródromo de la ciudad rusa de Kursk, cerca de la frontera con Ucrania, aunque sin causar víctimas. Según informó el gobernador de la región, Roman Starovoit, se incendió «un tanque de almacenamiento de petróleo». Las agencias de inteligencia ya investigan lo sucedido. El incidente tuvo lugar apenas unas horas después de que se registraran sendas explosiones en otras dos bases aéreas rusas situadas a cientos de kilómetros del frente. El Kremlin acusó a Kiev de estar detrás del ataque. El Gobierno de Volodímir Zelenski no ha reivindicado las detonaciones, pero un alto funcionario ucraniano citado de manera anónima reconoció la autoría de los incidentes al 'New York Times'.
Los objetivos alcanzados en las últimas horas por Ucrania no son fruto del azar. Los aeródromos sirven de base a los bombarderos que participan en las campañas contra infraestructura eléctrica ucraniana, que tanto daño generan a la población en pleno invierno. Unos ataques para los que «no hay duda que consultan con ingenieros energéticos rusos», según el jefe de Ukrenerog, la empresa energética estatal ucraniana.
En cualquier caso, las explosiones registradas en las bases aéreas abren grandes interrogantes sobre el futuro de la guerra. Hasta el momento, Ucrania solamente había traspasado sus fronteras para atacar el aeródromo de Saki y la base naval de Sebastopol, ambos en la península de Crimea que Kiev reclama como parte de su territorio. Nunca hasta ahora se había aventurado tan adentro de tierras rusas.
Ucrania no cuenta con armas de largo alcance. Pero Ukroboronprom, el fabricante estatal de armamento, declaró en octubre que estaba «ultimando el desarrollo» de un avión no tripulado con una ojiva de 75 kilos y un alcance de casi mil kilómetros, y el domingo dijo que había completado las pruebas del arma. Apenas un día después, dos bases aéreas rusas fueron alcanzadas. Este martes, una tercera. Si bien los drones fueron desplegados en Ucrania y volaron a baja altura para evitar ser detectados, los analistas sostienen que fue necesario contar con un equipo sobre el terreno para dirigir los aparatos.
También los blogs militares rusos críticos con el Kremlin acusan a Moscú por no ser capaz de impedir los bombardeos y dan por hecho que unidades ucranianas operan desde territorio ruso, lo que demuestra que Rusia también es vulnerable. Putin introdujo en octubre «el nivel medio de reacción» en las regiones rusas fronterizas con Ucrania -Krasnodar, Bélgorod, Briansk, Vorónezh, Kursk y Rostov-, además de la anexionada península de Crimea. Por ello, los ataques de esta semana han disparado las críticas de los expertos y blogueros militares rusos por la falta de previsión de las autoridades.
La Casa Blanca guardaba silencio sobre los últimos ataques perpetrados por Kiev. En agosto, Ucrania llevó a cabo una serie de ofensivas contra bases militares de Crimea, entre ellos al aeródromo de Saki de la anexionada península. Y en octubre, unos drones destrozaron varios buques de la base de Sebastopol.