¿Has usado alguna vez uno de esos clásicos dispensadores de cinta adhesiva de sobremesa? Pues resulta que un modelo muy común en oficinas y hogares durante los años 70, el C-15 Decor de 3M, era ligeramente radiactivo. La explicación estaba en su peso. Para mantenerlo estable sobre la mesa y permitir cortar la cinta con una sola mano, su base incorporaba arena de monacita mezclada con resina epoxi. La monacita es un mineral muy denso que contiene torio, un elemento radiactivo natural. El torio, de hecho, es entre tres y cuatro veces más abundante que el uranio en la corteza terrestre. Su isótopo más habitual, el torio-232, tiene un periodo de semidesintegración de unos 14.000 millones de años, aproximadamente la edad del universo. Eso significa que se desintegra extremadamente despacio y, precisamente por ello, su actividad radiactiva es baja. El hallazgo fue completamente accidental. Un técnico de radiología de un hospital de Alabama detectó radiación en su propio dispensador durante una revisión rutinaria. El objeto acabó en Oak Ridge Associated Universities, donde confirmaron que la fuente era el torio contenido en la monacita. Hoy forma parte de su museo de radiación como ejemplo de cómo materiales radiactivos naturales llegaron a utilizarse, a veces sin demasiada conciencia del asunto, en objetos cotidianos. ¿Era peligroso? Con un uso normal, no. Los niveles medidos eran muy bajos y no suponían un riesgo significativo para la salud. El principal problema aparecería si el dispensador se rompiera y el material interno pudiera inhalarse o ingerirse. Por eso, quien conserve uno puede seguir utilizándolo con tranquilidad, siempre que permanezca intacto. Actualmente, la normativa prohíbe emplear torio y otros radionucleidos naturales en productos de consumo, siguiendo el principio de minimizar cualquier dosis innecesaria. Un buen ejemplo de que estamos rodeados de radiactividad (nosotros mismos somos ligeramente radiactivos de forma natural) y de cómo la cultura de seguridad también evoluciona aprendiendo de los objetos más inesperados.