La otra noche, (creo que hace tres noches), con eso de la caló tenía la ventana abierta para dormir y el tigretón de la casa aprovechó para salir e irse de pu**s...
Total que a las cinco y poco cuando me levanto para ir a currar veo que el fiera no ha vuelto a casa. Me asomo y lo veo afuera con un gatito de unos 2 meses.
Le llamo y ni caso, y el enano maullando como loco.
Salgo a por el y se me escapa a la otra ventana y el enano siguiéndome.
Cojo al tigretón, ilustro foto del susodicho:
Y me lo meto en casa, y el enano siguiéndome.
Como me dió penilla, le saco un cuenco de pienso y se tira a comerlo como si no hubiera mañana.
Trato de cogerlo varias veces para meterlo en casa, pero sin éxito.
Al final el tiempo corre y me tengo que ir al tajo.
Esa mañana cae una tormenta del copón y yo pensando todo el rato en el bicho, que se ha quedado fuera y que se estará calando hasta las entrañas.
Cuando voy a casa a almorzar lo busco, está en el seto de fuera de casa. No viene, le pongo comida de nuevo y vuelvo a lo mio.
Cuando llego al mediodía atiendo a los míos y me salgo a buscarlo con mas comida. Lo encuentro subido al seto y puedo cogerlo.
Me quiere tariscar la mano y arañarme, pero lo pillo por el cuello y por las patas y al final se rinde, maullando como un loco, eso si.
Lo meto en casa. Le pongo comida, agua. Lo llevo al veterinario a desparasitar (tenía pulgas como gallifantes). Es una hembra de unos dos meses y medio.
Tigretón está to loco, bufandola y haciendo esos gritos de guerra típicos en los felinos.
Al final y visto que tigretón lo llevaba mal, opté por ofrecerla y tuve suerte que una vecina se lo ha quedado.
Me ha dado mucha pena, porque ya estaba creando el vinculo y le habíamos cogido cariño.
Pero eran malas fechas por el tema de vacaciones y mi gato lo estaba pasando mal.
Ahora está en un espacio semi-abierto, creciendo con otra gata de su edad. Se pusieron a jugar nada mas verse.
Tengo alguna mala foto en el móvil. Pero eso es lo de menos.
Lo mejor es que ha salido de la calle y ahora tiene una nueva vida.
Tanto mi chaval de 14 como yo lloramos cuando se la llevaron, y eso que fueron solo dos días. De hecho tuve que hablar con el chaval porque lo llevaba muy mal.
Es increíble como te conquistan solo con echarse a dormir encima tuyo, mirándote con esos ojazos tan grandes para su aun pequeño cuerpo.
Nada que ver con tigretón, dicho sea de paso.
El fiera ya esta mas tranquilo y todo sigue como antes.
Bueno, como antes no, hay una gatita que se ha librado de la calle, con todo lo que ello conlleva...
Por cierto, Tigretón se llama Gary, como el caracol de Bob esponja.
Buena noche, chavales.