E. Gonzalo
Forista
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- 24 Jun 2021
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Pero solo hasta el lunes que me lo dan con las pastillas traseras cambiadas.
La Mutua me pone uno de sustitución que me viene muy bien, porque este fin de semana voy a necesitar el coche y hacer en moto los recorridos que tengo previstos no me apetece nada.
La verdad es que el coche es una chulada. Yo lo llamo cariñosamente "La zapatilla" y sin entrar en muchas profundidades, no me da la impresión de ser un coche de mala calidad, aunque sí extremadamente sencillo.
Pero sí es cierto que he sufrido alguna clase de; no sé como llamarlos. Digamos... desubicaciones o algo así. Pero me vienen muy bien para recordar que no todo el monte es orégano.
0) Arranque con llave de contacto
Tradicional a tope. Metes la llave en la caña de la dirección y giras. Ni botones, ni nada.
1) Caja de cambios manual de 6 velocidades
OMG! ¡Un coche manual!. El último que conduje creo que lo vendí en 2011. ¿Y cómo diantres va ésto?
Bueno, esto es como montar en bici que nunca se olvida, y mis motos siguen siendo manuales así que el embrague todavía más o menos recuerdo como se usaba.
Reconozco que al principio los cambios los he hecho de manera algo brusca y sí que he dudado en algún momento a la hora de engranar la marcha. La duda ha podido ser de décimas de segundo como mucho, pero es una eternidad en realidad.
Sí que me ha incomodado un poco no poder llevar la pierna izquierda completamente estirada como en mi G20, pero el coche es pequeño y el reposapiés izquierdo me obliga a flexionar un poco la pierna.
Y en los semáforos, he vuelto a recordar lo horrorosa dinámica de arranca-para de antaño. Pero bueno, ha estado bien.
2) GPS ¡No lleva!
Aún no estoy tan mal como para perderme por calles y carreteras que conozco, pero siempre uso el GPS para ir viendo los tiempos y aprovechar la función predictiva del PHEV. Sí que ha habido alguna vez que siguiendo las indicaciones del GPS he perdido la noción de mi posición exacta, y más de una que, por fiarme de él, me ha hecho dar algún que otro rodeo. Pero en general todavía soy más o menos capaz de navegar solo.
No obstante, se echa de menos, sinceramente. Y no tenía soporte con ventosa para poner mi móvil...
3) Freno de mano mecánico
Un poco de lo mismo. En realidad tampoco me es imprescindible y hasta cierto punto me gustaba el freno de mano por cable de toda la vida por hacer un poco el cafre cuando nevaba en algún sitio amplio y sin problemas.
El tener que apretar un botón, tirar y encajarlo, hasta cierto punto me trae buenos recuerdos.
4) Luces no automáticas
No solo eso, sino que los pequeños faros halógenos (nada de LED) no alumbran un carajo. Aunque, conociendo la ruta, he podido pasar sin ellos, ahí sí que he echado de menos los LED de BMW.
Por supuesto el ajuste en altura es manual, aunque eléctrico y se puede hacer desde el interior. Alguna cosita moderna sí que tiene el coche.
5) Salpicadero super-escueto
Con lo justo. Ni más ni menos. Me he venido a casa por la noche con toda su luz al máximo que me deslumbraba más que los coches que venían de frente. Luego, ya aparcado, he visto que tiene dos posiciones; una para ir con luces diurnas y otro para las cruce/carretera y que se puede ajustar la intensidad lumínica para cada una de ellas. No es el cambio automático dia/noche, sino que depende de la posición en la que lleves las luces. Pero bueno, más o menos tendrá que valer.
6) Motor
Iluso de mí, yendo por la autopista, en 6ª velocidad, se me ha ocurrido pisarle a tope a ver qué pasaba... y no pasó absolutamente nada. Para ganar velocidad había que bajar una o dos marchas. Pero como soy un vago y no tenía ganas de cambiar, simplemente he ido dejando que ganase velocidad y creo que lo he puesto a casi 160 km/h. No se ha dado el caso de poder/tener que adelantar pero reconozco que habría sido un momento de cierta tensión.
Conociendo el percal, no habría empezado en menos de 3ª aunque por el sonido del motor estuviera a punto de salir una biela por un costado. Para hacerlo como dios manda (es decir, al contrario de como lo prescrible la DGT) tendría que haber jugado un poco con el cambio y asumir que los CV del tres cilindros, aunque voluntariosos, no son demasiados.
En realidad en todo el trayecto no estrictamente urbano no me ha adelantado nadie. He entrado en las curvas rápidas de autopista adelantando yo a gente, y en las de carretera, sin hacer excesos, a velocidades relativamente altas y el coche se ha comportado muy bien.
7) Aparcamiento
Cabe en cualquier lado y le sobran metros por delante y por detrás.
En color naranja. Guapísimo.


Me va a dar hasta pena devolverlo el lunes.
La Mutua me pone uno de sustitución que me viene muy bien, porque este fin de semana voy a necesitar el coche y hacer en moto los recorridos que tengo previstos no me apetece nada.
La verdad es que el coche es una chulada. Yo lo llamo cariñosamente "La zapatilla" y sin entrar en muchas profundidades, no me da la impresión de ser un coche de mala calidad, aunque sí extremadamente sencillo.
Pero sí es cierto que he sufrido alguna clase de; no sé como llamarlos. Digamos... desubicaciones o algo así. Pero me vienen muy bien para recordar que no todo el monte es orégano.
0) Arranque con llave de contacto
Tradicional a tope. Metes la llave en la caña de la dirección y giras. Ni botones, ni nada.
1) Caja de cambios manual de 6 velocidades
OMG! ¡Un coche manual!. El último que conduje creo que lo vendí en 2011. ¿Y cómo diantres va ésto?
Bueno, esto es como montar en bici que nunca se olvida, y mis motos siguen siendo manuales así que el embrague todavía más o menos recuerdo como se usaba.
Reconozco que al principio los cambios los he hecho de manera algo brusca y sí que he dudado en algún momento a la hora de engranar la marcha. La duda ha podido ser de décimas de segundo como mucho, pero es una eternidad en realidad.
Sí que me ha incomodado un poco no poder llevar la pierna izquierda completamente estirada como en mi G20, pero el coche es pequeño y el reposapiés izquierdo me obliga a flexionar un poco la pierna.
Y en los semáforos, he vuelto a recordar lo horrorosa dinámica de arranca-para de antaño. Pero bueno, ha estado bien.
2) GPS ¡No lleva!
Aún no estoy tan mal como para perderme por calles y carreteras que conozco, pero siempre uso el GPS para ir viendo los tiempos y aprovechar la función predictiva del PHEV. Sí que ha habido alguna vez que siguiendo las indicaciones del GPS he perdido la noción de mi posición exacta, y más de una que, por fiarme de él, me ha hecho dar algún que otro rodeo. Pero en general todavía soy más o menos capaz de navegar solo.
No obstante, se echa de menos, sinceramente. Y no tenía soporte con ventosa para poner mi móvil...
3) Freno de mano mecánico
Un poco de lo mismo. En realidad tampoco me es imprescindible y hasta cierto punto me gustaba el freno de mano por cable de toda la vida por hacer un poco el cafre cuando nevaba en algún sitio amplio y sin problemas.
El tener que apretar un botón, tirar y encajarlo, hasta cierto punto me trae buenos recuerdos.
4) Luces no automáticas
No solo eso, sino que los pequeños faros halógenos (nada de LED) no alumbran un carajo. Aunque, conociendo la ruta, he podido pasar sin ellos, ahí sí que he echado de menos los LED de BMW.
Por supuesto el ajuste en altura es manual, aunque eléctrico y se puede hacer desde el interior. Alguna cosita moderna sí que tiene el coche.
5) Salpicadero super-escueto
Con lo justo. Ni más ni menos. Me he venido a casa por la noche con toda su luz al máximo que me deslumbraba más que los coches que venían de frente. Luego, ya aparcado, he visto que tiene dos posiciones; una para ir con luces diurnas y otro para las cruce/carretera y que se puede ajustar la intensidad lumínica para cada una de ellas. No es el cambio automático dia/noche, sino que depende de la posición en la que lleves las luces. Pero bueno, más o menos tendrá que valer.
6) Motor
Iluso de mí, yendo por la autopista, en 6ª velocidad, se me ha ocurrido pisarle a tope a ver qué pasaba... y no pasó absolutamente nada. Para ganar velocidad había que bajar una o dos marchas. Pero como soy un vago y no tenía ganas de cambiar, simplemente he ido dejando que ganase velocidad y creo que lo he puesto a casi 160 km/h. No se ha dado el caso de poder/tener que adelantar pero reconozco que habría sido un momento de cierta tensión.
Conociendo el percal, no habría empezado en menos de 3ª aunque por el sonido del motor estuviera a punto de salir una biela por un costado. Para hacerlo como dios manda (es decir, al contrario de como lo prescrible la DGT) tendría que haber jugado un poco con el cambio y asumir que los CV del tres cilindros, aunque voluntariosos, no son demasiados.
En realidad en todo el trayecto no estrictamente urbano no me ha adelantado nadie. He entrado en las curvas rápidas de autopista adelantando yo a gente, y en las de carretera, sin hacer excesos, a velocidades relativamente altas y el coche se ha comportado muy bien.
7) Aparcamiento
Cabe en cualquier lado y le sobran metros por delante y por detrás.
En color naranja. Guapísimo.
Me va a dar hasta pena devolverlo el lunes.


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