Os pongo un artículo de Don Arturo de Andrés en relación al tema y que viene muy bien su lectura....
"A. de A.
Esta mañana he coincidido con Javier Moltó en un seminario técnico sobre el hidrógeno en automoción. No sé si les contará algo; yo desde luego no, porque ya tengo bastante trabajo con mi propio blog. Además, hace muy poco que ya he hablado de tecnologías diversas, y tengo repleto el cupo de futurología, al menos durante un tiempo. Así que volveremos al “topic” central de este “post”; como verán, de vez en cuando incluyo palabrejas en inglés, e incluso podría poner aquello de “Oh, wait…”, pero prefiero los carpetovetónicos “Para el carro…” o “Jó, qué corte…”
A lo largo del tiempo he intercambiado opiniones con JotaEme respecto a lo de las “sensaciones al volante” y la deportividad de un automóvil. La cuestión es que “sensaciones” y “deportividad” no son más que conceptos, y muy subjetivos; mientras que como dice @28 Bergomi, la conducción de un Mini Cooper por autovía, o diez segundos por vuelta (pongamos cinco, para no exagerar) en un circuito son realidades difícilmente rebatibles. La base de partida clara y clásicamente británica de JotaEme (base a la que me sumo hasta cierto punto) consiste en identificar manejo o comportamiento deportivo con dificultad; y en eso ya no estoy tan de acuerdo. Yo lo identifico mucho más con agilidad de respuesta a la insinuación de unos mandos accesibles y fáciles de manejar. Lo cual no quiere decir tendencia al sobreviraje continuo o inesperado, sino más bien tren delantero fiel e instantáneo seguidor de lo que indica el volante.
El comportamiento deportivo “clásico” proviene de unos tiempos en los que un coche era capaz de resultar más rápido que otro de similar nivel prestacional (básicamente por su relación potencia/peso) a base de frenos algo mejores y sobre todo mayor agilidad de respuesta; aunque fuese al precio de una suspensión en general menos confortable, y de un comportamiento en las proximidades del límite (aunque fuese bajo) que hacían que su conducción estuviese próxima al malabarismo, porque el bastidor no daba para más. Pero el otro coche -ni con malabarismos ni sin ellos- era incapaz de ir al mismo paso, porque o subviraba, o derivaba monstruosamente, o tendía a volcar. Entonces el deportivo destacaba básicamente por su capacidad de ser más rápìdo, y además transmitía sensaciones que el otro coche (en general berlina de turismo) era incapaz de generar, al ser más lento.
Porque el concepto básico de deportivo, que está un paso por debajo de “competición”, radica en la capacidad velocística sobre un trazado o circuito concreto, y para un nivel prestacional de salida más o menos equivalente. Que además tenga que ser difícil o exigente de conducir es un añadido debido al bajo nivel de comportamiento de los bastidores de tiempo atrás, cuando para exprimir la capacidad prestacional era preciso hacer encaje de bolillos al volante.
¿Qué ocurre hoy en día? Pues que la calidad de los actuales bastidores tiende a igualar mucho más a los conductores. Y antes, al primer “gañafón” que te soltaba un coche, el conductor de nivel medio ya no volvía a intentarlo, mientras que el más experto, arriesgado o ambas cosas a la vez, insistía una y otra vez, y dejaba al otro tirado a gran distancia. Mientras que con un Golf GTI moderno, es tan fácil ir rápido que despegar a otro que no sea un auténtico “piernas” (y hay muchos, eso sí) no es factible más que yendo muy, pero que muy deprisa. Si queremos divertirnos al volante con un coche que tenga un mal bastidor, adelante; pero no pasemos por ello a calificarlo automáticamente con un “deportivo” de pura cepa.
Yo mismo he comentado montones de veces que un Fiesta transmite más sensaciones que un Polo; y luego resulta que la eficacia real, medida cronómetro en mano, es prácticamente idéntica. ¿Eso convierte al Fiesta en más deportivo que un Polo? Según la vara de medir; pero si entran en competición, que es la auténtica sublimación de la capacidad velocistica y de comportamiento de un coche, el resultado es de empate técnico. O sea, que como coches “de carreras” son iguales, pero como deportivos no lo son. Cuestión de opiniones."