La prueba de tus medidores de temperatura es bien sencilla:
Deja el coche en un sitio sin sol ni corrientes de aire, por ejemplo el garaje.
Coloca cerca de el coche, sobre algo elevado, por ejemplo una silla, un buen termómetro digital que sepas que es exacto.
Al cabo de una hora, pon el contacto sin arrancar el coche y mira que marca el termómetro visible del coche y el oculto.
Anota las 3 temperaturas: term. exterior sobre silla, term. visible, y oculto.
Arranca el coche y vuelve a anotar inmediatamente las 3 temperaturas.
Y saca conclusiones de TU PROPIO COCHE que es el dudoso.