El Ferrari Luce: cuando Maranello vende su alma por 550.000 euros
Ferrari lleva setenta y ocho años construyendo argumentos sobre por qué merece la pena gastar una fortuna en un coche. Motores que gritan a 9.000 rpm. Chasis que hablan con las manos del conductor. El olor —sí, ese olor— de benzina (la gasolina si en un coche italiano hay que llamarla así) quemada a conciencia. El 25 de mayo de 2026, en Roma, Ferrari presentó el Luce, su primer coche completamente eléctrico. Y con esa presentación, decidió empezar a construir argumentos distintos. Nosotros tenemos mucho que decir al respecto.
Por
Morrillu
28/05/2026
Tabla de contenidos
El elefante eléctrico en la habitación
Empecemos por los datos, porque para ponernos en situación, debemos conocer el contexto.
El
Ferrari Luce monta cuatro motores eléctricos, uno por rueda, con una potencia total de 1.113 CV y una batería de 122 kWh. La autonomía declarada es de 531 kilómetros y admite carga de 350 kW. Todo eso en un cinco plazas con 600 litros de maletero que pesa más de 2,2 toneladas.
Dos coma dos toneladas. Un Ferrari que pesa lo mismo que un Range Rover Sport. Dejad que eso aterrice en vuestra mente un momento.
Los 1.113 CV están ahí para mover 2.200 kilos. No para haceros sentir algo. SON Para compensar el error de cálculo de haberlos puesto.
Y luego está el precio: el Luce sale desde 550.000 euros. Medio millón y pico de euros. El mismo dinero con el que podríais comprar
un deportivo que os hará sentir vivos, o simplemente vivir bien el resto de vuestra vida con la calefacción encendida.—
Quién diseñó esto y por qué eso lo explica todo
El Luce fue desarrollado con la colaboración de Jony Ive, ex jefe de diseño de Apple, y su colectivo LoveFrom.
Jony Ive. El hombre responsable de que los ordenadores parecieran jaboneras y los teléfonos dejaran de tener botones. Un genio en lo suyo, sin duda. Pero «lo suyo» no incluye que el conductor sienta el asfalto a través del volante.
El resultado es predecible: un diseño dominado por el cristal, con una carrocería más grande y expansiva que rompe con el estilo agresivo y muscular de Ferrari. Dicho en cristiano: parece el concept car de una marca de lujo escandinava (o aquella inglesa dominada por un felino y que también ha perdido el norte), y que de repente hubiera decidido llamarse Ferrari para subir el precio.
Ferrari siempre fue el coche de alguien que quería conducir. El Luce es el coche de alguien que quiere ser visto llegando.
El truco del sonido, o cómo vender silencio como si fuera música
Aquí viene el detalle que más nos duele, porque revela exactamente que Ferrari sabe lo que está haciendo: El Luce amplifica de forma artificial los sonidos de vibración natural de su tren motriz eléctrico para mantener el atractivo visceral de un Ferrari tradicional.
Lo repetimos sin adornos: el coche hace ruido de mentira. Igual que un televisor en un bar que reproduce el sonido de una chimenea. Igual que un simulador de vuelo que te agita el asiento cuando hay turbulencias. Ferrari ha construido una ilusión acústica y la ha llamado «atractivo visceral».
Enzo Ferrari habría tirado el prototipo por la ventana. Y posiblemente con él a sus diseñadores. Y a Benedetto Vigna. Y a medio departamento de marketing. Porque
Il Commendatore no se andaba con tonterías.
Lo que el CEO llama valentía, nosotros lo llamamos de otra manera
«
Es el resultado de cinco años de trabajo», declaró el CEO Benedetto Vigna ante más de 200 periodistas reunidos en Roma. Y tiene razón. Cinco años de trabajo tirados para construir, exactamente, lo que Ferrari no debería haber construido nunca.
La presentación incluyó un espectáculo de luces, con cinco Luces pintados, desde rojo Ferrari hasta blanco y azul claro. Cinco coches en colores pastel. En un evento de luces. Para presentar un coche llamado «Luce», y que significa «luz» en italiano, por si acaso el mensaje no era suficientemente obvio.
El marketing tiene al menos coherencia interna. El problema es que la coherencia está en el marketing, y no en el coche.
El dato que Vigna no ha querido mencionar en la rueda de prensa
Porsche y Lamborghini están frenando sus ambiciones eléctricas por la debilidad de la demanda. Ferrari ha elegido exactamente ese momento para apostar fuerte en la dirección contraria.
Puede que tengan razón. El cliente de Ferrari no es el mismo que el de Porsche. Alguien que gasta 550.000 euros en un coche no está comprando transporte; está comprando identidad. Y si Ferrari consigue convencerle de que la identidad ahora viene con batería de 122 kWh y sonido sintético, habrán ganado.
Nosotros no estaremos en ese grupo de clientes. Pero reconocemos el movimiento estratégico.
Jony Ive inventó algo en 2026 que Citroën ya había inventado en 1988
Hay un detalle que los periodistas presentes en Roma no han dicho, probablemente porque ninguno tenía más de cuarenta años o había pasado suficiente tiempo en los archivos de los salones del automóvil. Es lo que nos toca vivir hoy en día con tanto influencer, techos de cristal y pseudoperiodistas que prefieren disparar rápido a documentarse.
El Luce —con su carrocería de cristal expansivo, su habitáculo dominado por pantallas digitales, su tracción en los cuatro ejes gestionada electrónicamente y su silueta de shooting brake futurista— se parece de una forma bastante llamativa al Citroën Activa concept que se presentó en el Salón de París de 1988.
Aquel Activa era una declaración de intenciones de Citroën: dirección by-wire sin conexión física entre volante y ruedas, tres centralitas electrónicas interconectadas, suspensión hidroneumática activa capaz de alterar altura y dureza sobre la marcha, tracción total con motores hidráulicos en cada rueda, y un habitáculo con pantallas digitales que en 1988 parecían ciencia ficción.
Por cierto, al interior que se accedía (sorpresa) por una doble puerta enfrentada. Todo eso en un concept que nunca llegó a producción, pero que prefiguró lo que vendría en el XM y el Xantia.
Treinta y ocho años después, Ferrari ha necesitado contratar al ex jefe de diseño de Apple para llegar al mismo sitio al que llegó un ingeniero de Vélizy con una mesa de dibujo y ambición francesa.
La diferencia, claro, es que el Activa tenía debajo un V6 de 200 CV con 24 válvulas que sonaba como debe sonar un motor. Y no costaba 550.000 euros. Y nadie fingía que era un Ferrari.
Veredicto: un Ferrari para gente que no necesita un Ferrari
El Luce es un coche técnicamente fascinante. Cuatro motores. Tracción total. Vectorización de par. Más de mil caballos. Todo construido sobre una plataforma propia de 800 voltios en unas instalaciones nuevas en Maranello. En una época en la que «hecho en casa» tiene más valor que nunca.
Pero también es exactamente el tipo de coche que nos importa un carajo.
No porque sea eléctrico, porque hasta nosotros, petrolheads de manual, reconocemos que hay coches eléctricos que entienden lo que significa dinamismo. Nos importa un carajo porque Ferrari ha diseñado un cinco plazas familiar con maletero generoso pensado para familias con el bolsillo bien forrado, con el ruido generado por ordenador y la firma visual de alguien cuyo mayor logro fue hacer que el iPhone no tuviera teclas. Hubiesen sido más fieles de haberlo lanzado como un Maserati.
Comprad un 348. Comprad un 456. Comprad un Testarossa con el dinero del cambio y dejad el resto en el banco. Pero no compréis el Ferrari Luce. Si lo hacéis, os estaréis defraudando a vosotros mismos.