Hemos probado el nuevo Ferrari 849 Testarossa, un híbrido enchufable de 1.050 CV que lleva el legado Testarossa a un nuevo nivel dinámico.
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Ferrari 849 Testarossa: probamos un deportivo icónico adaptado al Siglo XXI
Hemos probado el nuevo Ferrari 849 Testarossa, un híbrido enchufable de 1.050 CV que lleva el legado Testarossa a un nuevo nivel dinámico.
El Ferrari 849 Testarossa tiene precios que parten de los 400.000 euros.Ferrari.
“Prepárate,
eres el primero en salir a pista”. Unas palabras que en condiciones normales, hubieran erizado el pelo de cualquier periodista de motor que tiene ante sí todo el trazado de
Monteblanco (Huelva) para disfrutar de una bestia enchufable de
1.050 CV. Pero el día se levantó revuelto y mientras en Madrid la nieve colapsaba las principales arterias de la capital, en el trazado andaluz parecía que las compuertas del agua se habían quedado abiertas.
Se vende en versiones cerrada y abierta.Ferrari.
La responsabilidad de tener ‘jaco’ de
más de 1.000 CV ya es mayúscula pero si encima forma parte de uno de los linajes más emblemáticos de la historia del automóvil, el compromiso es incluso mayor. Hablamos claro está del
Ferrari Testarossa que en esta última entrega adopta el prefijo de
849 Testarossa.
Un apellido que Ferrari empleó por primera vez en
1956, en el
500 TR, para identificar las
culatas pintadas en rojo de algunos de sus motores de competición más extremos. Después se convirtió en un icono de la cultura popular con el
Testarossa de 1984, uno de los GT más reconocibles de la historia de la marca, que cimentó buena parte del imaginario colectivo sobre lo que debía ser un Ferrari y que ha vuelto a estar en el candelero gracias al ‘paseo’ que le dio por Mónaco otra leyenda de las cuatro ruedas:
Fernando Alonso. Un contexto que explica que el 849 Testarossa no es “un modelo más”, sino el heredero directo de este maravilloso linaje y, más reciente, del
SF90 Stradale para colocarse como el nuevo referente del Cavallino Rampante tanto en aspecto como en rendimiento.
El diseño es obra de Flavio Manzoni.Ferrari.
Un diseño a favor del viento
Podría intentar pasar por alto este aspecto ya que tanto en los días previos como a posteriori me he encontrado con ciertos críticos que ponían el grito en el cielo ante
la apariencia de esta última entrega. Pero hay que entender que el
Centro Stile Ferrari (bajo la dirección de
Flavio Manzoni) no se ha tomado a la ligera este aspecto y en realidad lo que ha hecho es
revolucionar las formas del SF90 Stradale y adoptar un perfil más tecnológico y orientado al rendimiento.
Ferrari asegura que su lenguaje estilístico “se dirige hacia una
expresión arquitectónica y futurista, logrando un equilibrio refinado entre volúmenes esculturales y elementos gráficos”. Sea como fuere, la realidad es que es un Ferrari y aunque en la mente tenemos las líneas atemporales del
Testarossa ochentero, lo cierto es que este nuevo modelo no desmerece para nada.
Inspirado en la aeronáutica y en los
prototipos de los años 70, la vista lateral se distingue por el concepto
“sponda”, (margen en su traducción más literal) para redefinir la interacción entre la carrocería y el habitáculo, introduciendo una sección interior que alcanza una tridimensionalidad inédita en vehículos de producción. Una de las singularidades es el uso de la
puerta como auténtico conducto aerodinámico, prolongándose hacia una zaga en la que la
doble ‘cola’ rinde homenaje al mítico
Ferrari 512 S. Entre medias, un alerón activo aporta un
10% más de carga aerodinámica.
La aerodinámica se ha trabajado de manera muy especial.Ferrari.
Y es que la aerodinámica del 849 Testarossa ha sido especialmente trabajado ha tenido como objetivos principales la optimización del rendimiento y el incremento de la carga vertical, inspirándose en soluciones de competición tanto históricas como contemporáneas, como las presentes en el
512 S, el 512 M y el FXX-K. En total, genera una carga de
415 kg a 250 km/h, un aumento de
25 kg respecto al
SF90 Stradale, al tiempo que el rendimiento de refrigeración mejora en un
15% y el volumen lateral se ha optimizado para aumentar en un
30% el caudal del aire dirigido al intercooler. Por último, la parte inferior delantera, responsable del
35% de la carga total, ha sido completamente rediseñada logrando aumentar un
20% la carga frente al SF90.
Un interior de competición aburguesado
El
habitáculo del 849 Testarossa representa una combinación perfecta entre la horizontalidad propia de una berlina y la sensación de ‘encajonamiento’ de un monoplaza. Apoyado por un
salpicadero en dos niveles, con un túnel central que separa al conductor del copiloto, cada área cuando con
su propio monitor: el cuadro para el piloto y otro pequeño monitor ante el acompañante.
El salpicadero incorpora pantalla frente al acompañante.Ferrari.
El
nuevo volante recupera los
mandos físicos (incluido el clásico botón de arranque) y concentra buena parte de la interacción del coche, desde el clásico
Manettino hasta los modos de conducción (con una superficie háptico que resulta poco cómoda al comienzo) o los
intermitentes, mientras que la
caja de cambios rememora la rejilla del F80. La conectividad corre a cargo de
Apple CarPlay y Android Auto (siendo visible en el propio cuadro), mientras que los asientos confort envuelven el contorno a la perfección. Las opciones de personalización son, como siempre, infinitas y se ha introducido un nuevo revestimiento en Alcantara denominado
Giallo Siena, que contribuye, según la marca, a “crear un ambiente moderno y a la vez sereno dentro del habitáculo”.
Silencio… se rueda
Serenidad y tranquilidad, dos adjetivos que a priori no deberían encajar con la percepción de un Ferrari, pero que en este caso son posibles gracias a la posibilidad de circular en modo
completamente eléctrico. Sí, has leído bien. Tan pronto podemos hablar del 849 Testarossa como del Ferrari con el
V8 más potente de su historia (gracias a los
830 CV y 842 Nm de par), como de que puedes recorrer
25 km sin emitir ni un solo gramo de CO2, gastar una gota de combustible, ni escandalizar a tu paso al equipar un bloque eléctrico de
163 CV y una batería de
7,45 kWh… y además, podrás hacerlo hasta a
140 km/h por autopista. Pero no es el único motor eléctrico disponible, sino que suma
otros dos para dar una potencia total de
220 CV.
El motor térmico incorpora el clásico color rojo.Ferrari.
Yendo por partes, el
V8 biturbo está colocado en posición central trasera, consiguiendo una potencia específica de
208 CV/litro. No cambia la cilindrada respecto al
SF90 (3.990 cc), pero sí prácticamente todo lo demás:
turbocompresores de mayor tamaño (los más grandes montados jamás en un Ferrari de calle), culatas, colectores, los pulmones de admisión, la distribución y hasta la
tornillería de titanio para contener el peso.
A él se suman los tres motores eléctricos comentados:
dos en el eje delantero (para conformar el
sistema RAC‑e, que habilita la
tracción total y el torque vectoring); y un tercero en el eje
trasero, el MGU‑K, heredado directamente de la
Scuderia de Fórmula 1. En total, hablamos de una potencia conjunta de
1.050 CV, con una velocidad máxima por encima de los
330 km/h, un 0‑100 km/h por debajo de los
2,3 segundos y un 0-200 km/h de menos de
6 segundos; cifras que lo sitúan claramente
por delante del SF90 Stradale.
El maletero da para el 'discreto' equipaje de dos personas.Ferrari.
Sobre raíles en carretera abierta
Pese a estas cualidades, el 849 Testarossa sorprende por algo que no aparece en la ficha técnica: la
naturalidad con la que integra la parte híbrida en la experiencia de conducción. En modo
Hybrid, el coche arranca casi siempre en eléctrico siendo a los pocos metros cuando el
V8 despierta. Pero lo hace con una
transición limpia, sin tirones ni vibraciones extrañas, gracias a la inédita función de
amortiguación activa que regula el ralentí en los cambios de fase.
Si activamos el modo
eDrive, descubrimos que tenemos un Ferrari con
tracción delantera y con una respuesta suave, pensada para maniobrar con calma o para cruzar el
entorno urbano. Pero dejando a un lado la razón, es el corazón el que manda y envía la señal al dedo para que en la moldura háptica del volante conectemos el programa
Performance.
La versión Asseto Fiorano tiene una aerodinámica más radical.Ferrari.
La dirección ofrece un
tacto muy directo, pero no llega a resultar nerviosa en autopista; el coche mantiene el carril con una facilidad que hace que los sistemas ADAS (control de crucero adaptativo, asistente de carril, vigilancia de ángulo muerto o frenada automática) funcionen más como una red de seguridad. En vías rápidas, lo que domina la escena es la capacidad del conjunto para devorar kilómetros a ritmos muy altos con
una compostura que recuerda más a un gran turismo que a un superdeportivo de circuito, apoyada en una suspensión que, incluso en los modos más firmes,
filtra bien las juntas de dilatación.
Pero es en los tramos de montaña donde el V8 biturbo empieza a reclamar su protagonismo. El
turbo, a pesar de ser el mayor montado en un Ferrari de gama, apenas deja rastro de lag gracias a la calibración específica y a la
asistencia eléctrica, que
rellena el par en la parte baja del cuentarrevoluciones. A partir de
5.500 rpm, se percibe claramente cómo la aceleración gana una intensidad extra, fruto de la mejora de la relación peso/potencia y del mayor rendimiento del V8 a altas vueltas.
Las bandas longitudinales le dan un aspecto más dramático y deportivo.Ferrari.
El
sonido merece mención aparte. Ferrari ha trabajado el
timbre del V8 para realzar los armónicos nobles de combustión, con un registro más lleno en la zona baja y media, y una subida de tono progresiva hasta las
8.300 rpm que deja muy claro dónde está el corte, pero invita a apurar cada marcha. La lógica de cambio heredada del
SF90 XX Stradale enfatiza los
'latigazos' acústicos en las subidas de marcha deportivas, especialmente en el
modo Race, donde cada cambio añade una capa más de dramatismo sin volverse estridente.
Liberando a la bestia en circuito
Pero como te decíamos al comienzo, la experiencia se enfatiza cuando somos los primeros en entrar en el circuito de Monteblanco, ya que es en el trazado donde se entiende el verdadero papel de la electrónica en este coche. El
Ferrari Integrated Vehicle Estimator (FIVE) crea un
gemelo digital del vehículo a partir de mediciones reales (aceleraciones, guiñada, sensor 6D) para estimar los parámetros que no se miden directamente, como la velocidad exacta o el ángulo de deriva, con
márgenes de error inferiores a 1 km/h y un grado respectivamente. Esa información alimenta todos los sistemas de control (tracción, diferencial electrónico, e4WD) y permite que el coche
responda con una precisión poco habitual en un modelo de serie.
El 849 Testarossa permite 'jugar' a deslizar del eje posterior.Ferrari.
En la práctica, lo que percibes al rodar de manera más ágil es que el coche siempre parece anticiparse medio paso a tus órdenes: frenas tarde, clavas el pedal y el ABS Evo, que trabaja apoyado en las estimaciones del FIVE, modula la frenada con una finura que
evita bloqueos prematuros, incluso en apoyos fuertes o con el volante girado. El pedal mantiene el recorrido y la
consistencia vuelta tras vuelta, ayudado por un sistema de frenos reforzado con
discos de mayor tamaño y mejores conductos de ventilación, diseñado para disipar más energía tanto delante como detrás.
A la salida de las curvas, el sistema
torque vectoring de los bloques eléctricos delanteros se deja notar en forma de un eje delantero que 'tira' del coche hacia el vértice y permite
abrir gas mucho antes, sin que el volante se descomponga. El incremento del
3% en rendimiento lateral respecto al SF90 puede parecer modesto sobre el papel, pero combinado con unas
suspensiones revisadas, se traduce en un coche que
apoya más plano y transmite más información sobre lo que están haciendo los neumáticos.
Vista del doble alerón posterior.Ferrari.
En el
modo Qualify, donde tenemos
toda la potencia disponible y una gestión de batería orientada al
máximo rendimiento, la aceleración longitudinal en tercera se vuelve particularmente contundente a partir de esas
5.500 rpm, y obliga a confiar de verdad en el tren delantero y en la electrónica si se quiere sacar partido al conjunto. Pese a ello, el coche no se siente 'castrado' por los sistemas de ayuda: el SSC 9.0 y el resto de controles
permiten grados de deslizamiento coherentes con una conducción deportiva, y la sensación es que el coche trabaja contigo, no en tu contra.
Assetto Fiorano: el 849 Testarossa de coleccionistas
Y todo ello con, por cierto, la versión
Assetto Fiorano, es decir, la configuración más enfocada al rendimiento dentro de la gama 849 Testarossa. Esta especificación
reduce el peso en torno a 30 kg mediante elementos como los
asientos tubulares ultraligeros en Alcántara y piel negra (casi
18 kg menos que los estándar) y las
llantas de fibra de carbono de 20 pulgadas, que además disminuyen masa no suspendida.
La prueba en circuito se realizó en el circuito de Monteblanco.Ferrari.
Ahora bien, donde más se nota el Assetto Fiorano es en el
chasis pues adopta
suspensiones Multimatic de tarado rígido y
muelles un 35% más ligeros. En pista, eso significa un coche que se 'sienta' antes, permite frenar más tarde sin que el tren trasero se descomponga y aprovecha mejor la mayor carga aerodinámica que aporta el kit específico:
splitter frontal más agresivo, más generadores de vórtices y, en la zaga, una configuración de
alas gemelas que triplica la carga vertical respecto a la cola estándar sin penalizar de manera relevante la resistencia.
Los
Michelin Pilot Sport Cup 2 desarrollados ex profeso para esta versión aportan ese punto extra de agarre y progresividad que casa muy bien con el trabajo de los controles, permitiendo jugar con el gas en apoyo sin que la transición del agarre a la deriva resulte brusca. Por primera vez, además, el Assetto Fiorano puede combinarse con el sistema de
elevación del eje delantero si se mantienen las suspensiones semiactivas Magneride, lo que hace más viable su uso en carretera sin renunciar al enfoque radical.
En total son cuatro motores los que impulsan al 840 Testarossa.Ferrari.
Un Testarossa para la era híbrida
En definitiva, el 849 Testarossa no pretende replicar el mito ochentero, sino
reinterpretarlo con las herramientas de hoy en día: hibridación enchufable, aerodinámica activa, electrónica predictiva y un chasis afinado con criterios que son tan aptos para circuito como para el día a día.
La combinación de su V8 biturbo de
830 CV así como los
220 CV eléctricos, unidos a la tracción total, al torque vectoring y a la gestión del FIVE invita a exprimirlo con una confianza poco habitual en esta liga. Ahora bien los
más de 400.000 euros que cuesta en esta versión coupé y los
500.000 euros que sobrepasa en su alternativa Spider, lo convierte en un objeto de coleccionista. El 849 Testarossa se revela como lo que Ferrari quería que fuese desde el principio: un
nuevo punto de referencia dinámica dentro de la marca, digno de llevar un nombre que, a estas alturas, ya no sólo pertenece a la historia, sino también al futuro de Maranello.