Buenas tardes a todos.
En primer lugar, muchas gracias a los que en su día participasteis en este hilo aportando vuestro granito de arena con vuestras recomendaciones y consejos.
El motivo de tal reflote es que, mi hija, ha sacado plaza en las oposiciones de este año y que, en el mes de septiembre, se marcha a la Academia de Ávila a empezar su formación. Han sido dos años de dedicación absoluta y de muchas renuncias por su parte, pero tenía muy claro qué era lo que quería y el camino para conseguirlo. Durante estos dos años, no ha habido nada ni nadie que la alejase del foco que tenia puesto en conseguir su objetivo.
A pesar de que, inicialmente, su idea era empezar a prepararse la oposición nada más salir de Bachillerato y, tras comentarlo en múltiples ocasiones, ella misma se dio cuenta que la edad (18 años en aquel entonces) podría jugar en su contra a la hora de conseguirlo. Así que, decidió continuar con su formación académica y presentarse más adelante con mayores garantías de éxito. Fueron varias personas cercanas relacionadas con las FFyCCSE las que le habían aconsejado en esa dirección.
Finalmente, en septiembre del 2021, empezó este proyecto que ha dado sus frutos justo ahora. Ese mismo año y, a pesar de llevar apenas unos meses en la academia donde se ha estado preparando, decidió presentarse a las pruebas. Ella era plenamente consciente de que no tenía ninguna posibilidad teniendo en cuenta lo extenso del temario y la dificultad de la prueba teórica, pero quería vivir el proceso de enfrentarse a las pruebas, tanto físicas como teóricas y experimentar la presión de competir contra unos cuantos miles que buscan lo mismo que tú. Las pruebas físicas las superó sin problema pero, como no podía ser de otra manera, cayó en la teoría. Eso sí, el aprendizaje que le supuso vivir el proceso por primera vez, creo que mereció la pena.
El siguiente año (convocatoria 2023) era el primero en el que se enfrentaba con posibilidades reales de éxito. El trabajo que hizo durante todo ese año fue brutal. No había festivos, no había fines de semana, no había apenas salidas con los amigos y, el único lujo que se permitió, fueron los 15 días de vacaciones en familia. Horarios perfectamente estructurados compaginando estudio y preparación física. Al igual que el año anterior, pruebas físicas superadas sin problema pero volvió a caer en la teoría. Cierto es que, ese año, el examen teórico fue una auténtica escabechina (dicho por gente que llevaba 5/6 años presentándose). Comentar que, el sistema de puntuación no es aprobado o suspenso por encima o por debajo del 5, si no que la nota de corte la establece el último de los aspirantes con mejor nota. Es decir, si a la fase de entrevistas pasan los 3.000 mejores, la nota de corte la marca el último de esos 3.000. Ese año fue un 5,40 mientras que este año ha rozado el 6,20, lo que nos da una idea de la dureza del examen.
Lejos de venirse abajo, decidió tomarse unas semanas para recomponerse, recuperar fuerzas y retomar su ritmo habitual de estudio. En esta ocasión y, para poder contar con mayor posibilidades de éxito, además de continuar en la academia en la que se ha estado preparando desde el principio y a la que siempre ha ido de forma presencial, decidió darse de alta de forma telemática en otra para poder realizar un mayor número de simulacros, supuestos, casos prácticos, etc... y ver otro enfoque distinto desde el que afrontar las pruebas.
Y, finalmente, 2024 ha sido su año. Tras un montón de meses luchando con casi 35.000 personas, ha conseguido su sueño.
Por mi parte, no puedo estar más orgulloso. En primer lugar por cómo se ha enfrentado al proceso durante todo este tiempo. Con esa edad y después de haber sufrido estar encerrada en casa durante muchos meses por la pandemia, vuelves a encerrarte dos años más sin apenas contacto con amigos, familia, etc... Y, en segundo lugar, por lo que significa de servicio a la comunidad una profesión como ésta.
Lo dicho, muchas gracias a todos por vuestros aportes, que fueron leídos y tenidos en cuenta desde el primero hasta el último.