La F1 afronta cambios técnicos este fin de semana en Miami para suavizar algunos puntos críticos del nuevo reglamento, pero después de la carrera el trabajo de los comisarios técnicos volverá a intensificarse.
Se medirá la potencia de los cinco motores de combustión; Mercedes, Ferrari, Red Bull-Ford, Audi y Honda; y se estimará si alguno de los fabricantes merece una oportunidad adicional de desarrollo (ADUO).
El baremo es: quien quede un 2% por detrás del mejor motor tendrá derecho a una evolución en 2026 y otra más en 2027. Quien esté más allá del 4% podrá introducir dos evoluciones por cada temporada.
Por contextualizar, un 2% de 500 CV serían 10 CV de diferencia. Y un déficit del 2% en una vuelta típica de 1:30 se traduciría en 1,8 segundos.
Nikolas Tombazis, responsable técnico de monoplazas de la FIA, defendió la vigencia de la norma y lo quiso diferenciar de los sistemas de equilibrio de prestaciones como el ‘BoP’ del WEC:
“No olvidemos que el ADUO no es, como algunos pueden decir, un balance of performance y no te va a permitir de repente tener más flujo de combustible, más o menos equilibrado. Estamos hablando de una oportunidad para desarrollar tu motor en cuanto a coste. Seguirá siendo necesario hacer el mejor motor para ganar, no vamos a regalar puntos a alguien que está detrás”
“Hemos tenido largas discusiones sobre el hecho de que la potencia de un motor no se reduce a un solo número. Ofrecimos considerar varias cosas, como la presión del turbo u otros parámetros, pero la posición de todos los fabricantes era que debíamos simplificar, así que la medida de caballos de potencia del motor de combustión se ha designado desde el principio. Yo estaría abierto a complicar esos parámetros pero sea discusión se tuvo hace más de un año y quedó bastante claro cómo concluyó”.