Ya sabéis que ha muerto el prestigioso filósofo Jürgen Habermas, impulsor de un modelo de democracia moderna con el poder equilibrado entre el parlamento democrático y el Tribunal Constitucional. Decía que los tribunales no deben sustituir la política, pero sí proteger derechos fundamentales, asegurar las condiciones del debate democrático, e impedir mayorías abusivas.
Por tanto, el control constitucional es legítimo cuando protege las condiciones de la deliberación democrática.
La legitimidad del derecho depende de que las normas puedan ser justificadas racionalmente ante todos los ciudadanos en condiciones de igualdad. Por eso su filosofía se resume en tres pilares: derechos fundamentales, deliberación pública y procedimiento democrático.